Emacs, además de ser uno de los editores de texto más potentes, nos puede proporcionar un entorno de trabajo muy completo. Con Emacs pueden compilarse programas, gestionar archivos y directorios, ejecutar comandos de shell, enviar y recibir correo…etc. Si a ello unimos su gran flexibilidad y extensibilidad, que nos permitirán adaptar la aplicación a nuestras necesidades concretas, podemos pensar que nos encontramos ante una de las llamadas “aplicaciones indispensables”.
Emacs nos llega también con fama de aplicación compleja y/o complicada. Dicha fama, pero, debe matizarse.
El potencial de Emacs es inmenso y su completo dominio, necesariamente, costoso. Pero la posibilidad de adaptar Emacs a nuestras necesidades concretas hace que su manejo no tenga que resultar ni más complejo ni más complicado de lo que requiramos de la aplicación.
Ésta intentará ser una iniciación a la edición con Emacs, algo más extensa que el excelente tutorial que el propio Emacs nos proporciona y dirigida a todo aquel que, conociendo ya las posibilidades de la aplicación, desee iniciarse en su uso. Pretende ser una especie de “manual general” , centrado en las tareas de edición, limitándose a apuntar, sin entrar en ellas, otras posibilidades que Emacs nos ofrece para tareas más especializadas.
